El mecanismo de Anticitera, la arqueología sigue siendo emocionante Destacado

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anticitera reconstruccion completaEn muchas ocasiones, los hallazgos arqueológicos nos han revelado aspectos de las antiguas civilizaciones desconocidos hasta el momento, e incluso a veces, inimaginables para la época. Está claro que esos pueblos, antiguos pero en absoluto atrasados, fueron portadores de una gran sabiduría y guardan muchos misterios aún, que ciencias como la Arqueología deben seguir desvelando.

 

Hoy os comentamos uno de esos hallazgos que siguen siendo “emocionantes” y que nos llevan a pensar cómo podían tener esos conocimientos en una época tan temprana. En cierta manera, con este artículo, podríamos abrir una nueva sección dedicada a la “historia de las cosas” las cuales, por intrascendentes que sean no dejan de tener su pequeña “historia”.

 

Sabíamos de la afición de los antiguos griegos por la astronomía y de algunos de los grandes descubrimientos que hicieron mucho antes de lo que pensábamos. En este sentido, podríamos hablar de Aristarco de Samos, el primero que habló sobre la teoría del heliocentrismo, Hiparco de Nicea que elabora el primer catálogo de estrellas, Erastóstenes que consiguió medir la Tierra con gran exactitud o del mismísimo Aristóteles y sus estudios sobre los cuerpos celestes y otros más desconocidos que también aportaron su granito de arena a ese conocimiento que después quedó sepultado durante siglos. Pero lo que no se imaginaba es que tuvieran la capacidad para crear complejos mecanismos técnicos e instrumentos para el estudio de este tipo de ciencias.

 

Este es el caso del llamado mecanismo de Anticitera, un aparato mecánico capaz de seguir el movimiento de los cuerpos celestes y predecir eclipses solares y lunares, al cual muchos han llamado el primer “ordenador astronómico de la historia”.

 

el-mecanismo-de-anticitera

 

Este dispositivo fue encontrado entre los restos de un naufragio, el cual ha sido datado en torno al 80 a.C, frente a las costas de la isla de Anticitera, de ahí su nombre. Actualmente, se encuentra expuesto en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.

 

Se trata de un bloque de bronce, en el que los Rayos X y TAC, han demostrado la existencia de 32 ruedas (aunque parece que podría estar formado por 72 en su origen) y placas con inscripciones relativas a los signos zodiacales y meses. La existencia de ese tipo de engranajes diferenciales es algo inaudito y sorprendente ya que está tecnología no aparece hasta el siglo XVI.

 

Tras décadas de estudios y numerosos análisis, el investigador Michael Wright consiguió, en 2006, hacer, lo que para él es una réplica exacta del enigmático aparato. Todo parece indicar que basándose en los modelos teóricos de Hiparco y Arquímedes, el aparato es capaz de indicar, tras ajustar una fecha concreta de forma manual, las posiciones del Sol, la Luna y los planetas conocidos en la época.

 

Para entender mejor el complejo mecanismo del descubrimiento os dejamos esta reconstrucción por ordenador y un vídeo con los detalles del descubrimiento y los estudios realizados sobre él.

 

© 2008 Tony Freeth, Images First Ltd

 

 

 

http://www.youtube.com/watch?v=UpLcnAIpVRA

 

 

 

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