¿Te has preguntado alguna vez cómo transportaban y colocaban los obeliscos egipcios en su lugar definitivo?

 

Los obeliscos son, junto a las pirámides, los monumentos más representativos de la civilización egipcia. Estos son pilares de cuatro caras de forma troncopiramidal, rematados en una pequeña pirámide (piramidion) que se solía cubrir con chapa de oro y tallados en un único bloque de piedra. Se piensa que al igual que las pirámides son una representación de la colina primigenia de la cual surgió el mundo y los dioses según la mitología egipcia. Los más famosos son los de los templos de Luxor, Karnak o Heliópolis.

 

El gigantesco obelisco inacabado de Asuán

 

El obelisco de la imagen fue encontrado en las canteras de Asuán y permanece allí inacabado porque se fisuró durante su labrado. Sus dimensiones, con más de 30 metros de largo y unas 1000 toneladas de peso, nos hace pensar en cómo podrían mover esas moles gigantescas con la tecnología de la época.

Para entender ese proceso te presentamos una ilustrativa infografía que muestra los pasos seguidos en su transporte y colocación final. En este sentido, el Nilo y sus crecidas vuelve a desempeñar un papel fundamental ya que el transporte se hacía en barco. Aquí tienes la infografía.

 

Obeliscos de Egipto

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Como curiosidad, te comentamos que existen obeliscos egipcios originales repartidos por todo el mundo. Algunas de las ciudades del mundo que cuentan con alguno de ellos son, por ejemplo, Londres, Roma, Florencia, París, New York, Cesárea en Israel o Estambul. Además, el modelo tuvo éxito y el imperio romano labró sus propios obeliscos, incluso en fechas recientes del siglo XX, se levantaron otros en ciudades como Buenos Aires o Washington.

Si te interesa el tema puedes ampliar la información en este artículo de la National Geographic titulado Obeliscos.